viernes, 8 de mayo de 2009

Hipertension Inducida por el Embarazo

La hipertensión inducida por el embarazo, o toxemia del embarazo, es un cuadro clínico que aparece exclusivamente durante la gestación, cuyos síntomas se evidencian luego de la semana número 20. Se define a la hipertensión en este caso, cuando las cifras de presión arterial mínima (diastólica) son iguales o mayores a 110 milímetros de mercurio en una determinación única, o una cifra igual o mayor a 90 milímetros de mercurio en dos o más determinaciones consecutivas, con 4 horas o más de diferencia entre cada medición.
Numerosos factores de riesgo están relacionados en su aparición, entre los que destacamos: la edad de la madre (más de 30 años); primer embarazo a cualquier edad, aumentando considerablemente si el mismo se produce luego de los 35 años de la madre; antecedentes
familiares, donde el riesgo es mayor en hijas y nietas de mujeres que han presentado este cuadro; bajo nivel socioeconómico; y enfermedades asociadas, como la diabetes.
Aproximadamente entre el 5% y el 10% de los embarazos presentan algún grado de hipertensión.


Cuadro clínico

El rápido y exagerado aumento de peso representa el primer signo que nos sugiere un cuadro hipertensivo durante el embarazo. Si bien existen grandes diferencias en las cifras de aumento de peso durante el embarazo, el rápido aumento de peso en el orden de los 3 Kg. por mes el segundo trimestre y de un rango menor en el tercero, es un signo de alarma de hipertensión gestacional.
Este aumento de peso se produce por la gran retención y acumulación de líquidos, manifestándose como hinchazón de pies, piernas, manos, brazos y la cara.
Lo más importante es el aumento de las cifras de presión arterial no constituyendo, generalmente, el primer signo de hipertensión. Cuando las cifras de presión arterial mínima (diastólica) superan los 110 mm Hg puede aparecer un intenso dolor de cabeza y en el abdomen, formando el cuadro denominado inminencia de eclampsia.
Finalmente, aparece la eclampsia, la cual resulta de la progresión de la preeclampsia hasta que aparecen las convulsiones y/o el coma, pudiendo presentarse durante el embarazo, el parto o en las siguientes 24 horas.
Todo este cuadro puede provocar lesiones en la placenta y un aumento en la actividad del útero, lo que terminará deteriorando la función de la placenta como consecuencia de la disminución del aporte sanguíneo de la madre. Puede provocar un retardo en el crecimiento del hijo con el consiguiente nacimiento de niños pequeños para su edad gestacional.


Clasificación

Diversas formas clínicas conforman el cuadro de hipertensión inducida por el embarazo:


• Hipertensión gestacional: Es aquella que se presenta luego de la semana 20 de gestación, durante el parto o inmediatamente después del mismo, generalmente en las siguientes 48 hs.

• Proteinuria gestacional: Eliminación de proteínas con la orina sin acompañarse de hipertensión.

• Hipertensión proteinúrica gestacional o preeclampsia: Donde encontramos hipertensión y eliminación de proteínas con la orina.


• Eclampsia: Aparecen convulsiones generalizadas no provocadas por epilepsia u otras enfermedades convulsivantes.

• Hipertensión crónica: Aumento de la presión arterial detectado en la primera consulta prenatal antes de la vigésima semana de gestación o, en cualquier momento del embarazo si se conocía una hipertensión previa, o seis semanas posteriores al parto.

• Enfermedad renal crónica: Pérdida de proteínas con la orina detectada en la primera consulta prenatal antes de la vigésima semana de gestación, o cuando dichas pérdidas persisten luego de los 42 días del parto.

• Hipertensión crónica con preeclampsia sobreagregada: Cuando aparece pérdida de proteínas con la orina sobre un cuadro de hipertensión en el curso del embarazo y desaparece luego del parto.

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